Las costumbres chinas es una de las más antiguas de la humanidad. Algo que le otorga todo el misticismo que la envuelve, viajeros atraídos por la cultura. Su arquitectura y filosofía así como sus costumbres, son llamados a visitar esta majestuosa tierra. Es recomendable para hacer un viaje a este maravilloso país, empaparse bien de su cultura antes de pisar sus tierras. Tener conocimiento de las costumbres chinas o las cosas típicas de China ayudarán mucho en el viaje por el gigante asiático.

Los chinos son gente con costumbres muy arraigadas

Que para el resto del mundo resultan desconocidas. Sus habitantes no son de mostrar sus sentimientos, y por eso ven con malos ojos saludar besando en las mejillas, ni aún entre mujeres, dar la mano para saludar es un gesto que se empieza a aceptar desde hace poco, el chino no toca jamás a un desconocido, lo correcto para ellos es una leve inclinación de cabeza.

Tampoco les gusta decir que no, prefieren mostrarse en duda o responder cualquier cosa. Si preguntamos a un chino dónde está una calle y no la conoce, puede mandarnos a cualquier parte, argumentaría de todo menos ser maleducado y decir “no lo sé”.

La conformación de los Nombres chinos

Por lo general constan de dos o tres palabras. la primera es el apellido y lo siguiente el nombre, con respecto a los regalos nunca se deben abrir en presencia de quien los da, sin embargo, si se trata de algo que no está envuelto, como una tarjeta de visita, debe leerse obligatoriamente al momento en presencia de quien da el presente. Los objetos recibidos nunca hay que guardarlo en los bolsillos de los pantalones, y si es colocado en algún compartimiento de la ropa. Tiene que estar siempre por encima de la cintura.

La hora de la comida

Es uno de los actos más protocolares de la sociedades chinas, se come con palillos, acompañados generalmente de una cuchara de mango corto, de cerámica o plástico. Para servirse o tomar la sopa, lo cortés es sorber la sopa o comer haciendo un ruido escandaloso. Algo que en Occidente nos horroriza, y no se llevan los palillos a la boca, sino al revés, se acerca la cabeza al plato.

Es de pésima educación y muy mal visto hincar los palillos en la comida o dejarlos dentro del plato. Cuando se ha terminado, lo correcto es colocarlos de un lado, sobre el mantel, el chino generalmente sirve la bebida de su acompañante. Pero no su propio vaso, ese gesto debe devolvérselo el otro comensal.

La tradiciones culinarias chinas

Goza de popularidad mundial, tratándose de una de las más apreciadas en todo el mundo. Debido a la expansión de los restaurantes chinos. Pocos son los que no han tenido algún contacto con la comida típica del país asiático. La mayoría de los que prueban repiten y muchos incluso se convierten en amantes.

La gastronomía china

Merece respeto por ser el resultado de una tradición de lo más antigua, busca el equilibrio, diferenciando incluso entre alimentos yin y yang que se deben encargar de aportar todos los nutrientes que el organismo necesita, al igual que otras dietas, como la Mediterránea, promueve hábitos de alimentación sanos y equilibrados. Sirviendo el concepto de yin y yang, como base de conocidas dietas como la macrobiótica.

Por otra parte, una antigua costumbre que practican a todas horas y en cualquier parte, es escupir. El gobierno lleva varios años haciendo campañas de concientización y mentalización. Para que los chinos no escupan, ellos piensan que de esa forma expulsan los malos espíritus de su interior, lo que para los occidentales es descortés y ofensivo.

La gente es muy supersticiosa y terriblemente jugadora, inventaron el “juego de los chinos” y se práctica constantemente en restaurantes, en el tren o en mitad de las calles en los “huton”, los barrios típicos que están siendo demolidos para construir enormes bloques de viviendas y mega centros comerciales.

La familias tradicionales chinas

Engendraba muchos hijos; a partir de los años 60, sin embargo, el gobierno de la nación comenzó a recomendar una estricta práctica de planificación familiar. Fundamentada en realizar la vasectomía a los hombres y esterilizar a las mujeres, desde entonces, sólo se permite tener un hijo por matrimonio. Las parejas tratan de asegurarse un heredero varón, que es el que lleva la batuta, nacer niña en China es una desgracia para toda la familia. La mujer se considera una carga que en el mejor de los casos, cuando se casa y se va del hogar paterno, obliga a desembolsar una dote muy gravosa para la economía familiar.

El Gobierno de China

Empezó a abrir caminos para ponerle fin al control total de la natalidad, esto por la creciente preocupación sobre el envejecimiento de su población y la caída de la tasa de nacimientos, así se desprende de un nuevo borrador de reforma al Código Civil en el que se abre la posibilidad a que las familias tengan más de dos hijos.

En el gigante asiático desde hace tres décadas maneja la política del “hijo único”, que se flexibilizó en 2016 moviendo el límite a dos niños, aún así la medida tiene una larga estela de multas a quien violara la norma, abortos forzados y denuncias sobre la libertad de reproducción, todo para equilibrar el número de hombres y mujeres en la nación más poblada del mundo, lo que parece no haber funcionado, la segunda relajación en la norma podría llegar por las preocupaciones sobre el envejecimiento de la población china y la aún en caída tasa de natalidad.

Los argumentos de las costumbres chinas

Se escucharon en la quinta sesión plenaria del Comité Central del Partido Comunista, que borró del Código Civil cualquier referencia al control de natalidad. Lo que potencialmente abre la posibilidad a que las familias tengan varios hijos por primera vez en décadas. Pero la espera será larga; sin embargo, los residentes aseguran que el costo de criar a un hijo es un factor importante para su planificación familiar.

La propuesta ha tenido mucha resistencia en sus población. Por tanto el Gobierno no se pronunció sobre ella, pero no ha parado en la búsqueda de ideas para enfrentar el envejecimiento de la población, y disminuir de la mano de obra en un país donde el crecimiento económico se volvió una obsesión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *